Lo que sería la segunda victoria para el conjunto del Bóer, terminó siendo una derrota dolorosa. Duele perder de esa manera, cuando se tuvo el domino del juego y encima en el marcador en todo instante, con una apertura fenomenal de Róger Marín, mientras se vislumbraba una blanqueada, pero en el beisbol la regla de oro es no celebrar hasta caer el out 27. Matagalpa ripostó por el descontrol de los relevistas tras la salida de Marín y se perdió 3-2 en Matagalpa, ahora la serie llega este miércoles al Estadio Nacional, donde los boeristas juntos somos más fuertes y se tratará de colocarnos otra vez al frente.

En el propio primer episodio el conjunto del Bóer le dio tranquilidad al líder de staff Róger Marín, atacando al abridor Wilder Rayo. Tras imparable de Kenni Alegría, Edgard Montiel respondió con otro hit, lo cual facilitó que Alegría se moviera hasta la tercera base y posteriormente Juan Carlos Urbina, hizo lo que mejor sabe hacer: empujar carreras. Logró poner al Bóer 1-0 con un elevado de sacrificio.

Después que los episodios pasaban rápidamente, tras el dominio de Marín y Rayo, el Bóer atacó nuevamente en el octavo inning, tras un hit de Bismarck Rivera, sacrificio de Javier Robles, un out productivo de Alegría que lo envió a la tercera y aprovechando un wild Pitch anotó sin problemas, pero el Bóer seguía su línea de ataque. Montiel respondió y tras batazo complicado de Urbina al jardín derecho, Montiel se fue hacia el home plate, donde fue puesto out, quedó cerca la Tribu en anotador su tercera carrera.

En el tramo final del juego, cuando Marín se había complicado con bases llenas y sin out, sorprendentemente logró sobrevivir y el mánager Ronald Tiffer le dio la confianza de seguir. Y eso motivó a Marín, quien salió del hoyo intacto, dominando a Ariel Rayo y luego haciendo bateador para doble play a Fausto Suárez.

Luego llegó lo doloroso. Tras una base por bolas a Emilio Villegas e imparable de Martín Espinoza, Tiffer decidió que era todo para Marín, quien salía con el juego ganado 2-0, dejando dos corredores sobre las bases. Fulvio Delgado tomó la pelota y tras un sacrificio de Omar Herrera, quedando todos safe, cedió base por bolas a Everth Andino, el duelo estaba 2-1 y llegó al rescate Juan Serrano, quien complicó la situación brindando otra base por bolas a Jhonny Trewin, empatando el desafío y luego apareció el batazo de Marvin Treminio que detuvo Sandy Moreno, pero ya no había forma de detener al corredor Omar Herrera, con la carrera de la victoria 3-2.

Para este miércoles se espera que salga Armando Montenegro por Matagalpa y Elvin García por el Bóer.

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Juntos todos somos más fuerte. Anoche el Estadio Nacional Denis Martínez albergó a más de 5,000 personas y el Bóer reaccionó de manera aplastante frente a Matagalpa, quienes cayeron sin contemplación por nocaut 10-0 en el cierre del séptimo episodio, desplegando una artillería de 12 imparables, y Braulio Silva sin permitir concesiones, lanzó un duelo completo sin permitir carreras  e impresionó el dominio al permitir solamente cuatro imparables a una artillería respetada como la de los matagalpinos.

La explosividad de Javier Robles siguió intacta al conectar tres imparables en cuatro turnos, mientras que Sandy Moreno y Bismarck Rivera respaldaron al Bóer con dos imparables cada uno en tres turnos, además de la importancia de un hombre como Winston Dávila, quien ha demostrado buen tiro de home a segunda y pasa por un buen momentos, anoche conectó dos imparables en cuatro turnos con un doble y una anotada.

Por la manera focalizada que empezó Silva en la colina fue tomando confianza hasta el punto que olvidó que no era líder de staff pero actuó como tal. Mientras que por Matagalpa sucumbió Berman Espinoza al igual que Cairo Murillo y el temible Elvin Orozco de otros años.  La motivación capitalina quedó en su máximo esplendor y se espera que hoy continúe el despliegue de batazos, una sinfonía capaz de desforrar cualquier pelota y a castigar a todo tipo de lanzador, el Bóer  golpeó primero.

A propósito de la victoria arrolladora los dos diarios más importantes de este país elogiaron a la tropa capitalina:

El Bóer no anduvo por las ramas. Golpeó directo al corazón del Matagalpa y le asestó un nocaut 10-0 en el primer duelo de la serie semifinal, jugado ayer sobre un magnífico escenario, levantado por el entusiasmo de sus seguidores”, escribió el editor de deportes del diario La Prensa, Edgar Rodríguez, entretanto El Nuevo Diario en su sección deportiva Pasión relató esto: “Tanto castigo parecía suficiente, pero el picheo de Matagalpa fue tan vulnerable y la ofensiva del Bóer tan oportuna, que el juego se acabó por nocaut. Con las bases llenas y  dos outs en la pizarra, Bismarck Rivera conectó el imparable que remolcó las dos últimas carreras de los Indios, dejando tendidos y humillados a los Indígenas y haciendo explotar de júbilo a la multitud que se citó en el coloso de la capital”.

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El equipo del Bóer consiguió la segunda victoria de la serie de Cuartos de Final colocándose a un paseo de eliminar al Rivas y avanzar a las Semifinales, al estar en ventaja 2-1 en la serie que continúa el martes en el Yamil Ríos Ugarte. La Tribu no se empleó a fondo, pero cuando se necesitó de bateo apareció Edgard Montiel y Janior Montes dando el aire necesario para la victoria, más la agresividad y coraje del muchacho Sandy Moreno Jr., fueron la clave para que los capitalinos tengan contra la pared a los sureños, que cayeron 4-3 ayer en el Estadio Nacional Denis Martínez.

Durante seis entradas el montículo tenía un dueño: Braulio Silva se acostumbró a llegar fino y con la mira calibrada, haciendo uso de su variedad de repertorio e inteligencia cerebral para detectar las debilidades del enemigo, luego entró Jabier Herrera en el relevo y Fulvio Delgado, quien estaba complicando el desafío hasta que apareció Darrel Leiva, que salió a flote y salvó un partido muy parejo que pudo ser de cualquiera, y más cuando en el noveno episodio los rivenses estaban sacando las uñas y había colocado la carrera del empate en segunda, pero ahí donde se necesitan los lanzadores con el hambre de brillar y dejar una huella, surgió Leiva, sin mucho control al inicio se enderezó cuando fue oportuno.

El Bóer a pesar que tiene el famoso mañana, no se confían y llegarán con toda la artillería pesada a Rivas para eliminarlos en casa, ya el mánager Ronald Tiffer lo ha dicho: “No puedo parpadear, porque el que parpadea pierde”. 

 

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¿Ustedes lo sintieron en el Estadio Nacional, lo vieron en la televisión, lo escucharon en la radio o se lo comentaron en las redes? El Bóer eliminó al Rivas y se instaló en semifinales.  Edgard Montiel acabó con el suspenso de estar debajo en el marcador 1-0 y en el quinto episodio rompió el hielo, destrozó el talón de Aquiles del Bóer que estaba siendo los lanzamientos rompientes, los cuales estaban dominando al bateo Indio, debido al excelente empleo por parte de Marlon Altamirano, quien evitó que en innings anteriores que la Tribu empatara. Sin embargo fue en ese quinto episodio cuando el indio gritó, el Bóer despertó con el jonrón de dos carreras de Montiel en lo más largo del coloso, partió el campo en dos y puso a vibrar a las más de 3,000 personas anoche en el parque capitalino.

La Tribu consiguió una sólida victoria 7-1 ante el guerrillero equipo rivense, quien peleó sin cuartel. Una gran decisión del mánager Ronald Tiffer al mantener su convicción de abrir el encuentro con Elvin García, el zurdo esteliano. Por más que lo criticaron, actuó como alguien que confía y tiene el control de la situación y de sus ideas, y el muchacho respondió, seis entradas y un tercio para una carrera, fue de menos a más, al punto de iniciar del tamaño de una hormiga por las amenazas del bateo sureño y terminó como un dinosaurio acorralando a los jóvenes rivenses.

Antes de la erupción del Vesubio capitalino en el quinto inning, el Bóer preocupaba porque colocaba en todo momento a corredores sobre las almohadillas y no existía ese bateo de empujo, el mismo que había sobrado durante la temporada regular, sin embargo el jonrón de Montiel, quien terminó siendo el jugador decisivo del juego, cambió el panorama por completo, fue como si el equipo recibió una píldora de activación de lo que debían ser, ese conjunto destructor, sin piedad en el bateo y fuertes con el pitcheo. Juan Carlos Urbina aportó con un doble, Javier Robles siguió con su ritmo frenético peleando por ser el Más Valioso, Winston Dávila demostró su músculo con tres hits en cuatro turnos y dos de ellos dobles.

Ahora el Bóer espera al ganador de esta noche entre León y Matagalpa. 

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¿Quién quiere ser villano del juego? Nadie. Sin embargo el beisbol con su loco destino decidió elegir al muchacho Bismarck Rivera, ese talentoso jardinero a lo largo de la temporada regular, pero que anoche falló en un batazo de rutina con las bases llenas en el cuarto episodio con dos out, Róger Marín respiraba tranquilidad, el Bóer ganaba 1-0, no obstante todo se derrumbó al momento en que el joven Rivera perdió el enfoque y la pelota, lo que debió ser el tercer out y el Bóer arriba, terminó siendo una pifia empujadora de tres carreras colocando el partido 3-1.

Más tarde, en el quinto episodio la respuesta del Bóer parecía llegar, dos corredores sobre las almohadillas, y era el tiempo de reivindicación del muchacho Rivera, quien fue clave a lo largo de las vueltas anteriores, pero falló tocando la pelota y el Bóer desperdició dos corredores sobre las bases sin out.

En el cierre del séptimo episodio la Tribu amenazó peligrosamente con dos outs, y en esta ocasión sí se pudo concretar, llegó Javier Robles iluminado al plato, selectivo con los lanzamientos del dominador Juan Bermúdez, y el originario de Esquipulas partió el diamante dándole vida el equipo capitalino y haciendo gritar a los fanáticos albergados en el Estadio Nacional.  

A pesar del empate,  Rivas contragolpeó en el octavo. Los errores del Bóer abrieron las puertas y un infield hit del bateador emergente Javier Henríquez, más un sencillo de Carlos Vanegas, produjeron una cada uno.

Ganó Marlon Altamirano en relevo y perdió Jabier Herrera también en faena de relevista. Los abridores Róger Marín y Juan Bermúdez hicieron un gran trabajo. Marín lanzó seis episodios sin carreras limpias, mientras que Bermúdez 6.2 entradas y solo una carrera limpia. 

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