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El muchacho originario de Esquipulas, Managua no tiene un físico que un cazatalentos desea, pero tiene una calidad indiscutible que cualquier entrenador nacional desearía tenerlo en sus filas como primer bate. A punto de iniciar el Campeonato de Primera División Germán Pomares Ordóñez, El mánager del Bóer, Ronald Tiffer, tiene la suerte de contar en su lista con Javier Robles, quien el año pasado consiguió que temblara el récord de imparables del costeño David Green. Esos 156 imparables logrados con los Búfalos en 1978 que parecían en un sitio inmaculado, sintieron la presión del joven Robles, quien quedó solamente a tres imparables. Empieza un nuevo torneo, nuevos aires y mucha más experiencia.

Robles es un generador de ruido silencioso. Desde su debut en Primera División en el 2012 no ha hecho otra cosa que ganarse a pulso su lugar en la alineación. Sus cifras son de cuidado. En cuatro años con el Bóer –en el 2013 no jugó en el país—posee 313 imparables, 216 carreras anotadas y un promedio fenomenal de .320… Para que se den una idea si se compara a Robles con otros jardineros con repercusión en el béisbol casero en sus inicios está por encima del promedio. Ramón Padilla tenía 213 hits, 100 menos que el muchacho capitalino. En 906 turnos al bate Padilla bateaba para .235 puntos.

No se sabe hasta donde llegará Robles, dependerá de su disciplina y su recto caminar dentro de la pelota, pero las pautas están servidas en la mesa… es el primer bate que todos los mánager del Pomares desearían tener, por lo pronto la afición capitalina es la que se seguirá deleitando en el cajón de bateo con un joven talentoso y con mucha progresión.

Datos de Robles

Año Hits Anotadas Promedio Turnos
2012 71 40 .293 242
2014 45 34 .284 155
2015 45 42 .265 170
2016 153 100 .374 409
Total 313 216 .320 976

¿Cómo olvidar los 153 imparables de Javier Robles? ¿Cómo borrar de la mente los 25 cuadrangulares de Jordan Pavón? ¿Cómo no impresionarse con las 112 carreras impulsadas de Juan Carlos Urbina? y por si fuera poco, ¿cómo no agigantar a un lanzador con 17 triunfos, tal es el caso de Róger Marín? Este domingo en el sexto partido de la serie final del Germán Pomares Ordóñez, Dantos vs. Bóer, la Tribu  perdió un juego que estuvo a a tres outs de conseguirlo, hubo esfuerzo desmedido, entrega extrema y emociones encontradas, al final los Dantos consiguieron la victoria y el título por el doble impulsador de Ofilio Castro y el error en tiro hacia tercera base que propició su avance final. En un desafío que se jugó con el corazón entre los dientes, el Bóer cayó 7-6, pero los Indios mostraron su fiereza y deleitaron a sus fanáticos.

¿Quién no se emocionó con esa arremetida de los Indios? Cuando los Dantos ganaban 5-1 y todos decían que eso sería todo, el Bóer reaccionó aprovechando las tres bases por bolas del pitcheo rival, dos de Somarriba y una de Henry Córdoba, quien después del imparable de Mario Pasos, recibió el vuelacerca restaurador de Javier Robles. Parecía que el Bóer forzaba el último partido, pero lamentablemente el relevo no socó. Darrel Leiva abrió el cierre del noveno con base por bolas y el jovencito Wilson Flores sucumbió ante el experimentado Ofilio Castro.

Todos los BOERISTAS están agradecidos por el gran año en el cual Ronald Tiffer salió graduado, elegido como el mejor mánager del campeonato en la etapa regular, además que poco a poco los jóvenes en el relevo generacional se van afianzando, las nuevas figuras ya asoman la cabeza. Ahora a deleitarnos con el Bóer de la Liga Profesional…

Las hazañas están cubiertas de momentos épicos, estar contra la pared no es señal de estar muerto, y menos en el beisbol, que nadie sabe qué pasará cuando el pitcher lanza la píldora. Anoche en la reanudación de la serie final en el cuarto partido, los Dantos vencieron 3-2 a los Indios del Bóer y se colocaron delante 3-1, sin embargo, el drama estuvo hasta el final, cuando Janior Montes despidió a Samuel Estrada con un cuadrangular que encendió las tribunas, tan cerca y tan lejos, así se vivió ese desafío, en el cual, Róger Marín se entregó por completo y pesaron los corredores dejados en episodios claves, aptos para el descuento de carreras.

Jugando debajo de la lluvia la pelota se resbala más de lo normal, los corredores se desorientan por el pantano del terreno y los bates se resbalan, lentamente los lanzadores de los Dantos dominaban inning tras inning a la batería más temible del Pomares, sin embargo estaban dejando lo mejor para el final, tras un hit en ese último episodio de Juan Carlos Urbina, apareció el capitán Janior Montes, qué vuelacerca, 3-2, la olla estaba hirviendo, pero Henry Córdoba se encargó de apagar el fuego,  Winston Dávila fue ponchado tirándole, Jordan Pavón sin tirarle el umpire cantó el tercero y el jovencito Randall Zeledón siguió dominado por la misma vía.

Esta tarde a las 2:00 p.m. en el Estadio Nacional, saltarán al terreno Gustavo Martínez por los Dantos frente a Elvin García, el zurdo que ató a los militares en su última aparición sobre el montículo. 

Revertir un marcador 6-0 es para un equipo que no solo tiene talento y calidad, sino una fe inquebrantable y un corazón de guerrero. Amigo fanático, el Bóer está más vivo que nunca, logró venir desde atrás remando y remando, teniendo como guía a Juan Carlos Urbina, empujando cinco carreras y dar el batazo del giro definitivo del marcador 7-6. ¿Quién dijo que la Tribu no iba a batallar con las uñas? Aquí está el reflejo de nunca darse por vencido, ahora la serie está 3-2 a favor de los Dantos, pero los Indios pasan por un momento trascendental y clave para la culminación del Campeonato Germán Pomares Ordóñez.

Luego de un segundo episodio doloroso para la Tribu, tras el jonrón de Juan Oviedo, el doble de Rafael Estrada, el imparable de William Rayo y el triple de Ronald Rivera, construyendo una ventaja de 4-0, ampliándolo 6-0 sin haber ligado de hit, contribuyendo el descontrol de Fulvio Delgado,   el mánager Ronald Tiffer se la jugó con lo mejor de su pitcheo, Braulio Silva y Roberto Artola, quienes llegaron como bomberos a apagar el fuego dantista, y en el quinto episodio descontar con cuatro carreras, doble de Urbina y doble de Winston Dávila, ambos remolcando dos carreras, y en el sexto inning frente a Samuel Estrada, Urbina conectó otro doblete barre bases, provocando la locura de los asistentes.

Esto aún no se termina, hoy se juega el sexto partido…

"SEGUIREMOS LUCHANDO"

Tras la celebración de la victoria, Tiffer, el timonel de la Tribu indicó : “Me gusta ir juego a juego, tenía que traer a Braulio Silva porque no tenía mañana. Elvin García tiene la disposición de lanzar el sexto partido, me la jugué con Braulio y ganamos el partido. Espero que García pueda tirar, voy a reunirme con los técnicos, haré una valoración con todos los compañeros y tomaremos la decisión correcta. A los muchachos les dije que no bajaran la cabeza, que si perdíamos iba a ser con las botas puestas”, explicó. 

¿Cómo se le llama a lo vivido ayer en el tercer partido de la serie final? Dramático, emocionante, vibrante, excepcional… no importa que adjetivo usted le coloque, hay una realidad inamovible, ganaron los Indios del Bóer 9-6 en un partido colmado de todo tipo de sensaciones como la frustración cuando se perdió una ventaja, felicidad al recobrarla, dolor al volverla a perder y éxtasis cuando Juan Carlos Urbina metió la pelota al otro lado de la barda, dejando claro de qué lado está el poder y si los Dantos pensaban que los Indios no reaccionarían se equivocaban, el Bóer vive y más que nunca, ahora con la capacidad de contragolpear al recargar baterías.

Después de una derrota dolorosa por la forma en la cual ocurrió el día sábado, los Indios del Bóer dicen presente. Luego de una labor magistral de Braulio Silva al solamente permitir una carrera que terminó siendo sucia en cinco entradas y un tercio, el Bóer respondió en el sexto episodio castigando fuertemente a Gustavo Martínez, quien tras ir arriba, golpeó a dos bateadores y junto a un error de él mismo, más hit empujador de Wiston Dávila y elevado de sacrificio de Jordan Pavón, el Bóer le dio vuelta a la pizarra 2-1.

Más tarde los Dantos giraron la pizarra 4-2, pero como si se tratara de un juego de trono, la Tribu no se dejó e hizo cuatro carreras en el cierre del séptimo y a pesar que Ofilio Castro y Juan Oviedo sacudieron a los relevistas Juan Serrano y Fulvio Delgado con cuadrangulares cada uno, el final debía ser para el héroe remolcador, tras bases por bolas a Kenni Alegría y a Edgard Montiel, llegó el pequeño Bambino nicaragüense, Juan Carlos Urbina, y mandó la señora de las costuras al otro lado del campo, el lanzadorJason Laguna quería desaparecer, no hubo viento y marea que cambiara el marcador fina 9-6, ahora se espera que el Bóer siga presionando hasta el hostigamiento y así salir airosos. 

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